lunes, 8 de julio de 2013

Huerto de flor

Su interior era profundo y en èl crecìan todo tipo de flores.

Habìan pequeñas mariposas que se arrastraban a travès de su caja toràcica
hacièndole cosquillas en la mèdula espinal
revoloteando en sus pàrpados.

La oscuridad de su mente se volviò un brillo tan intenso que pudo haber dejado ciego a cualquiera que intentase adentrarse a sus pensamientos.

Sus miedos eran ahora enredaderas que se envolvìan al rededor de sus brazos y piernas.

Se habìa convertido en lo que siempre deseò: un jardìn
y por primera vez en su vida sintiò la belleza; transfigurò aquel cuerpo hueco y oscuro en un vergel con màs vida de la que pudo antes tener.

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